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Dicen que el terciopelo siempre se ha asociado al lujo, al buen gusto, a la alta sociedad. Si este sofá de terciopelo rojo y carmesí y pasión pudiera hablar nos contaría que dos bellas damas de piel tostada envuelta en encaje de seda pasasen sus horas esperándote

Mientras llegas, el roce del terciopelo y la seda provoca sensaciones que eriza sus pezones indicando a la pasión de los ojos que fugazmente las devora con deseo

A tu llegada se produce un cruce de miradas picaras entre ellas y presiente que conocen todos tus deseos animales, tu juegas a dominarlas y te sientas en frente a deleitarse con el espectáculo y con un chasquido de tus dedos que delata toda tu masculinidad, ellas acuden como gatitas en celo gateando y dejando caer la poca ropa que las cubre

Cuando por fin llegan a ti mirándote a los ojos, cada una coloca sus cuerpos denudo a cada tuyo y mientras pides una copa de whisky favorito sientes como sus manos te acarician repletas de deseo y lujuria, ellas saben como hacerlo mientras te ronronean al oído y tú no puedes hacer cosas que rendirte al doble placer.